Los recursos de la construcción modular



La búsqueda de la eficiencia en la construcción ha animado al desarrollo de métodos que faciliten la tarea con un ahorro de costos. En esta línea se encuentra la conocida como construcción modular. Consiste en la elaboración de módulos en plantas de producción con el objetivo de ser ensamblados en el lugar de destino.
 
Es un recurso para la implantación y la ampliación de todo tipo de edificios —por ejemplo, oficinas prefabricadas para empresas que quieren ampliar sus instalaciones— porque su diseño facilita las opciones para incorporar nuevos módulos o sustituirlos. Así se da una respuesta más rápida a las nuevas necesidades de espacio. Esta versatilidad se consigue gracias a la estandarización del sistema de fabricación de los diseños creados.
 
En la actualidad, las posibilidades constructivas de los prefabricados permiten un alto grado de personalización, tanto en los diseños como en las soluciones funcionales adaptadas a los requerimientos de cada edificio, desde viviendas, a industrias, colegios o hospitales. Las empresas que se dedican a dar forma a esta especialidad del sector constructivo, como 3D Modular, aprovechan este recurso para abarcar este amplio abanico de funciones.

Menos tiempo, costes y gasto de recursos con el sistema modular


Una de las principales características de la construcción modular es la posibilidad de necesitar menos tiempo para ejecutar la obra. De esta forma se reducen plazos y se garantiza un mayor grado en el cumplimiento de los términos de entrega. Los módulos se elaboran en los centros de producción con las especificidades necesarias para facilitar su posterior transporte y colocación.
 
Esto también supone una reducción de gastos, al acortar los términos del calendario, optimizar el uso de recursos y minimizar las molestias. Una gran parte del proceso tiene lugar en las fábricas, con un proceso estandarizado, con controles de calidad y del inventario, y protegido de las inclemencias meteorológicas. Y para el espacio de destino se quedan básicamente las tareas de ensamblaje y acabado final.
 
Con ello se reduce el tiempo de trabajo in situ y en impacto en el entorno, y es más factible compaginar la instalación con las funciones que ya se estén realizando, lo cual lo convierte en una buena opción para las ampliaciones modulares de espacios como oficinas de empresas, hospitales o centros escolares.
 
Además, esos módulos prefabricados ya se preparan para dar respuesta a los objetivos de consumo responsable, previendo la instalación de sistemas de aguas y de energía sostenibles, como la colocación de placas fotovoltaicas. El diseño de los módulos actuales tiene en cuenta la respuesta de eficiencia energética de los bloques y su exactitud en el encaje, con lo que supone en el ahorro en la climatización de los interiores.
 
La construcción modular utiliza los elementos habituales en el sector, como son el hormigón, el acero o la madera, y los adapta a un procedimiento prefabricado que con el diseño previo puede dar respuesta al objetivo del cliente final; tanto estético como funcional. Una vez instalados, los bloques son versátiles a la hora de recibir el acabado final, y es fácil adaptarlos a las construcciones previas en el caso de ampliaciones de edificios preexistentes.




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