¿Estamos preparados para el distanciamiento social?


Que no cunda el pánico, al fin y al cabo, el distanciamiento social es algo que hemos venido practicando en torno a toda la historia de la humanidad, quincena arriba, quincena abajo.

Y que mejor manera de ilustrar y dar crédito a esta afirmación que un extracto literario de terror, un terror más ligado a la sutil realidad que describe que al escenario gore fantástico sobre el que se desarrolla.

"Durante mucho tiempo, la «Muerte Roja» había devastado la región. Jamás pestilencia alguna fue tan fatal y espantosa.
Pero el príncipe Próspero era feliz, intrépido y sagaz. Cuando sus dominios perdieron la mitad de su población, reunió a un millar de amigos fuertes y de corazón alegre, elegidos entre los caballeros y las damas de su corte, y con ellos constituyó un refugio recóndito en una de sus abadías fortificadas. Era una construcción vasta y magnífica, una creación del propio príncipe, de gusto excéntrico, pero grandioso. Rodeada de un fuerte y elevado muro, con sus correspondientes puertas de hierro. Los cortesanos, una vez dentro, se sirvieron de hornillos y pesadas mazas para soldar los cerrojos. Decidieron atrincherarse contra los súbitos impulsos de la desesperación del exterior e impedir toda salida a los frenesíes del interior. La abadía fue abastecida copiosamente. Gracias a tales precauciones los cortesanos podían desafiar el contagio. El mundo exterior, que se las compusiera como pudiese. Por lo demás, sería locura afligirse o pensar en él. El príncipe había provisto aquella mansión de todos los medios de placer. Había bufones, improvisadores, danzarines, músicos, lo bello en todas sus formas, y había vino. En el interior existía todo esto, además de la seguridad. Afuera, la «Muerte Roja".
Edgar Allan Poe, 1842, "La máscara de la Muerte Roja"

Yyyyyyy... aquí va fooooootitooooo, que también da muuuucho miedito, pero que no tiene nada que ver con Poe.

Gente al Sol, Edward Hopper, 1960.
Atención a la programación de la hora exacta para la exposición al sol, con sus sillitas dispuestas para respetar el distanciamiento físico.

Poe resalta la negación que desde la fortaleza segura en la que se atrincheran príncipes y cortesanos, rodeados de excesos, se hace de la realidad, pero... merece la pena conocer el desenlace de esta historia... ¿Qué hay después de la negación de la realidad? [Aquí]

Hopper muestra una realidad programada, de individuos, individuales, que desde su individualidad ejercen su derecho y responsabilidad de exponerse al sol a la hora concretada, pero ajenos unos a otros.

Nada relaciona ambas obras, más allá del distanciamiento social que ambas representan, un distanciamiento social que se deduce del distanciamiento físico que ambas obras describen.

"Oiga", usted me dirá "¿qué tiene que ver esto con la arquitectura?". Pues, mire usted, al fin y al cabo, en ambas obras el distanciamiento físico se advierte a través de la descripción de la arquitectura del lugar. Hay una fortaleza, de unas determinadas dimensiones para contener todo lo que tiene que contener, etc... y hay un solárium, estratégicamente orientado, con un soleamiento concreto (no otro) y con una ocupación máxima. Ambos contextos son premeditados.

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